El amor es un perro.

 Fiel  compañero, aquí estas de nuevo, en la puerta de casa en espera de mi, y yo que no sé andar solo te tomo como mío, así será por un tiempo

Cuanto durará esta vez: una semana y sus días laborales, un mes, y sus sábados y domingos, un año y su navidad, dos años, quince...

Siempre me emociona saber que alguien me piensa, que este ejercicio mío de escribir, de buscar metáfora y analogía no es cosa mía; soy un absurdo, siempre hablando de los ojos y los párpados, de los pies y las huellas, pero es que a mi me enamoran esas sutilezas, las sonrisas, las manos inquietas, el cabello y la voz, el dulce trato

Me gusta llevar de la mano tu mano, y en mí sombra tu sombra, tengo ese extraño placer de contemplar lo cotidiano, veo la magia secreta de lo ordinario, la forma de levantar los objetos, quitarte los anteojos, abrazarme en silencio

Yo lo noto todo, voy equipado con una suerte de aparato que registra lo que se hará nostalgia o recuerdo

Y voy como quien se despide para siempre, extrañando gestos y objetos

 Porque el amor es para mi más que dos sujetos, es el compendio de las vidas, de la tuya y de la mía, que han sobrevivido a la falta de otros cuerpos.

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